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LOS RIOS
Los ríos son uno de los principales atractivos de la región. Poseen un enorme caudal debido
a las intensas lluvias que caracterizan el clima tropical húmedo, donde solo
existen dos estaciones, la lluviosa y la seca, siendo ésta última de sólo tres o
cuatro meses al año.
Todos ellos nacen en las alturas de la Cordillera Central y en la primera parte de su recorrido, el montañoso, debido a la proximidad con la costa, bajan las pronunciadas pendientes con velocidad y violencia, arrastrando gran cantidad de rocas y piedras que le van dando forma y depositando en su cauce, formando con ellas meandros y alterando las riberas constantemente. En la planicie su corriente se hace más lenta y su cauce toma formas sinuosas. Al llegar al mar forman barras de arena y pequeñas lagunas costeras. De poca profundidad sólo son navegables para pequeñas embarcaciones y balsas en los últimos tramos de su recorrido. EL RIO CHANGUINOLA
Vierten hacia el Caribe 18 cuencas, entre las que sobresalen por su
superficie de 3,202 kilómetros cuadrados la del río Changuinola (de
alto potencial hidroeléctrico). Este río, de 110 kilómetros de longitud,
es su principal componente.
Flyendo a través de una de las más bellas, remotas y biológicamente diversas áreas en América Central, el Changuinola corre por el corazón de la provincia de Bocas del Toro, densamente arbolada y con su población muy dispersa. No deje de experimentar la extraordinaria aventura de navegar por el Río Changuinola a bordo de pequeños botes con motor fuera de borda, donde en el recorrido se aprecia un bien conservado bosque, amenizado por el sonido de animales exóticos dignos de fotografiar como un recuerdo perecedero del bosque húmedo tropical de Panamá.
![]() EL RIO TERIBE
El río Teribe, de 110 kilómetros de longitud, es componente de la cuenca
del río Changuinola, con una superficie de 3,202 kilómetros cuadrados.
Subiendo por el río Changuinola encontramos un empalme donde se unen las corrientes del Teribe y el Changuena para formar el Changuinola. Se entra en las agua del Teribe sin mayor transición porque es casi tan grande el afluente como el río principal. El lugar, muy interesante, se llama Dos Bocas y por aquí cerca debió estar situado el poblado térraba (teribe) de Quequexque, mencionado en los documentos de la época hispánica del descubrimiento.
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A la izquierda queda Junco, y enfrente es posible observar el caserío
de Segla que se extiende sobre una punta de arenas y rocas. Alguna que
otra casita de estilo palafítico se superpone de vez en cuando al
paisaje vegetal de las orillas que se alzan en una serie de cerros
bajos que encajonan el río.
Es un río lleno de curvas y corrientes rápidas (raudales) donde, según los indígenas, hay un diablo que espera siempre. El río Teribe cambia todos los años su curso. Las crecidas, provocan desbordamientos y el río marcha por otro lado, así que hay que adivinar cómo va a estar el lecho del río. En la época del año en que hay fuertes lluvias que han hecho crecer el Teribe, no hay tropiezos con el fondo, conociendo bien sus alternativas. Pero en la época seca, aunque menos peligroso por ser menor la corriente, el viaje es más demorado pues hay pasos en los que es preciso remontar el río con la canoa a cuestas.
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El primer caserío que encontramos es Charagre, en la región del mismo
nombre. En las orillas del río es posible observar mujeres lavando su
ropa sobre las piedras. En el horizonte, entre las siluetas de los
árboles, es posible ver elevarse la Serranía de Bonyic.
Llegamos por un paso donde se estrecha el río, a la famosa "Roca de la Media Luna". Detenemos la canoa delante para poder tomar una fotografías. Como a dos metros de altura sobre la superficie del río, se puede apreciar, en efecto, un surco profundo en la roca, como un sector de círculo perfectamente regular con las puntas dirigidas hacia arriba dando la impresión de una luna en cuarto creciente. Poco tiempo después se llega a la Quebrada Sonoyic, a nuestra izquierda, o sea en la margen derecha el río. Luego se pasa por Chubco, también a la izquierda, y por Sonoyc, a nuestra derecha, y su bella cascada. Un raudal más y se llega a Doreiyic. Aquí el río hace una curva muy cerrada, que hemos de recorrer hasta el punto de destino, Seiyic. EL RIO SAN SAN
El río San San, de 37.3 kilómetros de longitud, es el componente principal
de la cuenca que forman los ríos que se encuentran entre el Changuinola
y el Sixaola, con una superficie de 222.5 kilómetros cuadrados.
Es un río de poca profundidad que, al encontrarse con el mar, forma una barra de arena y una laguna costera interior. En sus aguas es posible encontrar uno de los mamíferos acuáticos que se encuentran más seriamente amenazados de extinción: el manatí. EL RIO SIXAOLA
El río Sixaola, de 146 kilómetros de longitud, es el componente principal
de la cuenca del mismo nombre, con una superficie de 509.4 kilómetros
cuadrados.
Sirve como límite natural a Panamá y Costa Rica, recibiendo aguas de ríos afluentes en ambos países. En Costa Rica son los ríos Banana, Telire, Coen, Lari y Urión, mientras en Panamá son los ríos Yorkin, Scui, Katsi y Uren. El río es utilizado como medio de transporte especialmente para distintas etnias indígenas de la región: teribes, ngobes y bribris, quienes se mobilizan por medio de botes y balsas. Históricamente, en 1605, el conquistador español Diego de Sojo fundó a orillas de este río, la ciudad de Santiago de Talamanca, del lado tico, con el objeto de extender la colonización al promisorio valle del Duy y a la cuenca del río de la Estrella, situados algo más al sur. La ciudad de Santiago tuvo una vida bastante próspera, pero terminó siendo incendiada por los indígenas en 1610, como reacción ante diversos desmanes y maltratos de que les hicieron víctima los conquistadores. |